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CAMBIAR
son las siglas del Centro
Ambiental Argentino. Organismo
no gubernamental sin fines de lucro con personería
jurídica N° 000447.
CAMBIAR nace en 1982 de
la voluntad y compromiso de un grupo de profesionales la mayoría
de los cuales participó en la conducción de
la Primera Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente
Humano de la Nación Argentina en el año 1973
(Primer Organismo Ambiental en ese rango en América
Latina).
Lo que motivó crear
esta asociación fue la necesidad de continuar el proyecto
político ambiental abortado por el gobierno militar.
Se reconoce el carácter
político de la problemática ambiental en su
conjunto, basados en la dignidad del ser humano que constituye
la justicia social, y en las leyes de la Tierra que constituiría
la justicia ecológica, promoviendo una relación
armónica entre la sociedad y la naturaleza.
Asistimos a una nueva
dimensión de la historia en la cual la globalización
alimenta y enfatiza la crisis ambiental que pone de manifiesto
el proceso de un modelo de desarrollo que hace peligrar la
vida integral del planeta.
Sin ir más lejos,
en nuestro país se hace evidente el deterioro ambiental
y la destrucción de los recursos naturales, y junto
a ello, la desintegración de los valores culturales
y el aumento desmesurado de la pobreza.
La propuesta de CAMBIAR
es abrir un espacio de construcción colectiva de un
modelo alternativo de desarrollo sustentable a partir de un
diálogo de saberes entre todos los actores -incluyendo
pueblos originarios, comunidades rurales y sectores urbanos,
científicos, educadores, comunicadores y decisores
políticos- que tengan en cuenta las potencialidades
ecológicas de sus territorios integrando todos los
conocimientos con formas innovadoras de organización
solidaria.
Para ello tomamos tres
ejes de acción: la política, la educación
y la gestión ambiental. Cada uno constituye una herramienta
que, utilizadas con estrategias y lineamientos precisos, son
esenciales para avanzar en nuestros objetivos.
Nos basamos en el principio
ético de respetar a la vida y a la persona humana,
participando activamente en la conservación del patrimonio
natural y cultural que afirma la identidad y asegura mejor
calidad de vida y fuentes de trabajo en el lugar de pertenencia
de los distintos grupos humanos. Este accionar reconoce el
valor de la educación y formación ambiental
como los componentes de mayor valor estratégico en
la búsqueda del desarrollo sustentable y tiene en cuenta
los adelantos de la ciencia y la tecnología para hacer
frente a los desafíos del siglo XXI.
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Nos
proponemos:
Invitar a quienes deseen estudiar, investigar y caracterizar
todos los aspectos vinculados a nuestros recursos naturales
y ambiente humano para obtener los conocimientos necesarios
y hacer frente a los desafíos que plantean los objetivos
mencionados.
Formar
redes formales y no formales con grupos o personas que compartan
nuestros objetivos para intercambiar experiencias, unificar
esfuerzos para un compromiso que nos permita poner en acción
proyectos que beneficien sobre todo las poblaciones marginadas.
Propender
a la vinculación con entidades similares de todos los
países u organizaciones internacionales existentes o
a crearse, propiciar congresos, conferencias, estudios, publicaciones,
bibliotecas y toda actividad relacionada con el medio ambiente.
CAMBIAR
se basa en los siguientes principios indispensables de una
política ambiental:
Nuestros
recursos, y los sistemas naturales a los que pertenecen, son
fuentes insustituibles de la vida y energía y por consiguiente,
deben constituir fuentes perpetuas de materias primas, trabajo
y bienestar material y espiritual para todos los habitantes
del planeta.
Nuestras
ciudades y asentamientos humanos, antes que conglomerados
de viviendas, edificios, autopistas, transportes, automotores
y espacios verdes, antes que redes de suministros de recolección,
o flujos de energías e información, representan
millares o millones de personas que cuentan, entre sus deberes
y derechos inalienables, el derecho a un ambiente acorde con
su dignidad de seres humanos y el deber de lograrlo y conservarlo.
El
deterioro ambiental o la degradación irreversible de
nuestro recursos y sistemas naturales también concurren
a nuestro deterioro material y económico y a nuestra
pauperización espiritual.
El
respeto por la integridad productiva de nuestras fuentes naturales
de vida, y la defensa de las mismas en cuanto a patrimonio
territorial, como el respeto por la integridad ambiental y
la defensa de su calidad son una misma forma del respeto que
exige la vida humana.
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